martes, 15 de junio de 2021

MEMORIA HISTÓRICA

 Con ocasión de la muerte a los 96 años de Amelia Gimena, que representa de la mejor manera la historia del socialismo en Villarrobledo, no solo por haber sido protagonista, en el sentido de estar presente desde los momentos primeros o principales, sino también por ejemplificar una actitud siempre amable, generosa, preocupada por lo público y dispuesta al reencuentro, que es la única manera en que yo concibo los valores del socialismo o, si se quiere, del republicanismo, le doy vueltas al drama y al sufrimiento que los desencuentros ideológicos producen y a todo lo relacionado con la memoria histórica.

Sufrimientos que en el caso de nuestra guerra civil lo fueron de un bando y del otro. Y bien lo sé si recuerdo a mi abuela Mariana Ruiz, que quedó, en gran medida, al cargo de sus hermanos cuando unos milicianos mataron a su padre recién iniciada la contienda, y que, como Amelia, jamás nos transmitió odio ni rencor hacia nadie -pero nadie, ni de aquí ni de allá-, como bien demuestra el matrimonio de mis padres.

Contaba Amelia cómo su padre escondía a su cuñado Ramón Albert en su casa, y las argucias que debía hacer toda la familia para mantenerlo a salvo. Imagino aquellos años, el silencio en las calles empedradas, la luz cayendo oblicua sobre los visillos de las ventanas bajas, iluminando difusamente el aparador de nogal y las desgastadas tapicerías, y dentro la contenida respiración del secreto que los confabulaba a todos. También, desde luego, hablaba del asesinato a golpes, ya finalizada la guerra, en Abril del 39, de su suegro, Francisco Velasco Olmedo, represaliado de manera cruenta y sumarísima. 

Como Ramón y Francisco, Froilán Herreros también fue alcalde de Villarrobledo, éste durante la guerra civil, y protagoniza una historia con tantos elementos dramáticos que, al paso de los años, pudo haber inspirado una película como La Trinchera Infinita, que recomiendo a quien no la haya visto porque alumbra esa mágico desdoble de la memoria que coincide no ya con nuestros recuerdos sino con los de nuestros padres y abuelos.

Hace unos días escribí un post en el que subrayaba las penalidades del exilio español. Lo hice porque quise entrever un intento de banalización que me pareció injusto. En él conté que uno de los acontecimientos históricos acreditados al final de la guerra fue la huida a la carrera de miles de republicanos notables hacia los puertos de levante buscando la salida en barco del país, en dirección a Orán, como ocurrió con el Stanbrook, o en cualquiera otra dirección que les pusiera a salvo de la represión.

Froilán se dirigió a Alicante, pero como no pudo embarcar volvió a Villarrobledo, y se escondió durante quince años en algún recoveco de casa de sus padres, consiguiendo esquivar los registros de la Guardia Civil y las sospechas de algún vecino torvo, afín al régimen, cuyas acusaciones llevaron a su madre a una parodia de fusilamiento para que declarase el lugar donde su hijo se encontraba.

En 1954 Froilán salió, con ayuda de Melitón Muñoz, en dirección a Madrid, donde pudo vivir en la clandestinidad hasta 1960, año en que fue identificado, detenido y enviado a la cárcel, de donde salió en un año aproximadamente, beneficiado por un indulto.

Recupero la memoria de mi bisabuelo Santiago Ruiz, metido, como mediano propietario de tierras, en veleidades gremiales y tangencialmente políticas -siempre en el marco democrático-, cuyo nombre aparece en el monumento del parque de Joaquín Acacio, porque fue fusilado en Julio de 1936, y la de su hija Mariana, mi abuela, que nunca dijo una palabra sobre este asunto y actuó siempre, como Amelia, con una generosidad inaudita si vemos ahora cómo cualquier agresión, por pequeña que sea, es contestada con una agresión mayor. Yo creo que es porque en realidad se trata de cuestiones menores, acontecimientos de saldo, que no de verdaderos dramas o tragedias, porque los verdaderos dramas y las tragedias propenden más a la rebusca del perdón y la concordia posible que a la venganza. Termino preguntándome si muchos -si no todos o la mayoría de los conmemorados en ese monumento- no son a su modo víctimas del golpista Franco, igual que lo fueron Francisco, Ramón y Froilán, y si no sería razonable buscar en el parque ese espacio también para el perdón y la concordia posible como el que personificaron mujeres como Amelia y Mariana.

DISCURSO DE INVESTIDURA COMO ALCALDE DE VILLARROBLEDO. Francisco Segovia Solana. 15 de Junio de 1991.

Señoras y señores concejales, excelentísimos e ilustrísimos señores, ciudadanas y ciudadanos.

Tengo el honor de dirigirme a Uds., por primera vez, como Alcalde de Villarrobledo.

Mi agradecimiento profundo a todos y cada uno de los ciudadanos de este pueblo, cuyo comportamiento se podría elevar a rango de categoría porque su paciencia, por una parte, y respuesta democrática, por otra, deben servirnos para estimular nuestro trabajo, conciliar nuestras actitudes y, en definitiva, servirles como ellos son acreedores.

No puedo ocultar que asumo los deberes que acabo de prometer con emoción y con esperanza.

Mi reconocimiento a la nueva Corporación que, expresando los deseos del pueblo a quien representan, han expresado el sagrado ejercicio de la democracia. Así consta y se afirma la voluntad popular, que he de respetar y hacer respetar, evitando todo abuso de poder, y exigiendo el cumplimiento exacto de un proyecto que ayude a todos a ser más felices.

Representar a todos los ciudadanos, independientemente de sus ideologías o de sus adscripciones, con dignidad y honestidad, como es debido, no me impide, con todo orgullo, proclamar que defiendo, conscientemente, las ideas de Pablo Iglesias, Besteiro o Tierno Galván, en épocas y situaciones distintas, y con análisis de la realidad, asimismo, distintos.

El pueblo de Villarrobledo ha otorgado su confianza a mi partido y a unos candidatos concretos que han de responder con la sabia palabra del trabajo y del sacrificio. En el trabajo y en el sacrificio nos encontraremos todos y tengo la esperanza, ojalá no ingenuidad, que algunos, si no muchos, puntos programáticos puedan ser considerados en común por todos los concejales de esta nueva Corporación.

Confío en ello porque soy más amigo del acuerdo que de la disputa y del enfrentamiento. Ha pasado la tempestad y cada uno está en su sitio, tan digno, en democracia, el uno como el otro.

Iniciamos, pues, el camino del progreso, basado en el entendimiento y firmemente convencido de que el diálogo es más productivo para la vida de nuestro pueblo que cualquier otro bien material prometido. Y, desde luego, aquél mucho más difícil de conseguir si no está en nuestra voluntad alcanzarlo. Depende, pues, Sras. y Sres. concejales, y lo repito, de nuestra voluntad, que, en definitiva, es, como decía André Malraux, la fuerza de la revolución, ese cambio profundo que ahora está en nuestras manos, pero que late, igualmente, en el corazón de nuestros padres, y es una exigencia para la vida de nuestros hijos.

Cuando en el 1979, Villarrobledo, junto al resto de pueblos de España, se incorpora a la democracia, lo hace sin acritud al pasado, pero consciente, no obstante, de las enormes carencias primarias que tenía. El avance que durante ocho años se logró significa, a mi juicio, un hito importante en la historia de Villarrobledo. El primer Alcalde de la democracia, D. Miguel Escudero Díaz, debe ser recordado, ahora y siempre, en el blasón de nuestro pueblo, con letras de oro, pues abrió un camino inexistente que ha permitido la aplicación de una política menos compleja y de amplitud de horizonte. No quiero escatimar, en estos momentos, palabras sinceras hacia D. Bernardo Cabañero González, cuya voluntad de trabajo le honra, aunque yo no pueda estar de acuerdo en la aplicación concreta de su política.

Considero, no obstante, pese al camino recorrido durante doce años, que Villarrobledo tiene todavía muchas carencias. Algunas históricas basadas en sistemas productivos arcaicos, difíciles de corregir desde un gobierno municipal, y otras actuales, exigidas por la propia modernidad. El PSOE, en su programa, ha intentado poner elementos de corrección para las primeras y dar solución decidida a las otras. Es posible que algunos quieran soluciones inmediatas. Yo estoy de acuerdo con ellos, pero también debo recomendarles paciencia, y estoy de acuerdo porque están expresando una confianza que antes no se habían planteado, quizá porque no esperaban conseguirla.

Es mi propósito, como he indicado en la campaña, estar cerca de los ciudadanos, acudir allí donde los problemas existen; estar atento a la realidad, marcada todavía por grandes desigualdades. La cultura, la instrucción, salud, empleo, deporte, estudios, son bienes que, aunque extendidos en los últimos años, no todos pueden acceder de igual modo. Pero también hay otras desigualdades que acaban con el vigor y las potencialidades de un pueblo: es el trato de favor, la afición a la trampa; en fin, a la facilidad con que algunos saben defender sus privilegios, anulando los derechos de los demás, que como siempre son los más débiles. Un objetivo básico será, pues, luchar contra todas estas desigualdades.

Un compromiso público de eficacia y de tesón en el trabajo diario, dedicado, exclusivamente, a la gestión y dirección de esta tarea que el pueblo nos ha encomendado. Eficacia que nunca podrá ser real si no está basada, asimismo, en la honestidad.

Agradezco al grupo socialista su confianza. Como grupo de gobierno le exigiré el cumplimento del programa, al que estaré atento como responsable ante el pueblo.

Al grupo popular le pido colaboración, pese a las diferencias lógicas entre Uds. y el PSOE; pero por el bien del pueblo llamaré a su voluntad, que supongo dispuesta, para buscar las mayores coincidencias. Es por ello que Uds. participarán, si así lo desean, en todas las tareas de gobierno. En la Comisión de Gobierno, en presidencias importantes de Comisiones Informativas y en todas las representaciones que tenga el Ayuntamiento: colegios, Sapres, Consejos Municipales, etc.

En base a estas premisas, seré el Alcalde de todos los ciudadanos y estaré orgulloso de servir a nuestro pueblo, a sus ciudadanos, a los que me han dado su confianza con el sufragio y a los que no me la otorgaron, pero a la postre, todos formamos nuestro pueblo.

 

lunes, 12 de octubre de 2020

BODAS DE CAMACHO

Estamos en Villarrobledo, en el año 1614. La bella Quiteria se casará mañana con el rico Camacho. Sale de casa, hace calor. En unos días se iniciará el verano. El casamiento vendrá bien a su familia labradora, que no anda sobrada de reales, pero ella recuerda a Basilio, el chico del pueblo con el que paseaba desde niña. Necesita olvidarlo. Necesita rezar en el convento de San Francisco. El convento se construyó antes de que ella naciera sobre la vieja Iglesia de Santa Quiteria, levantada en 1450. Ella se llama así en honor a la santa, como su abuela y su tatarabuela, y muchas otras mujeres del pueblo. Antes de entrar al convento ve por las calles carretas con tinajas y medias tinajas atiborradas con los panes, los quesos, las liebres, las gallinas, carneros y lechones que se ofrecerán a los mil invitados de la celebración. Todo el pueblo está excitado con el evento. Aunque el Corpus ha pasado ya, el ambiente es festivo. Al menos un miembro de cada familia tomará parte. Habrá más de cincuenta cocineros, doce labradores sobre corceles, veinticuatro zagales danzantes, otras tantas doncellas bailadoras y ocho ninfas para hacer sus representaciones. Ya la música se escucha en los prados del norte. El pueblo está en una época de esplendor, es el granero de castilla, y vive gran avance social y demográfico, con casi diez mil habitantes. No solo la industria tinajera crece, también otros muchos gremios, incluso el de quienes se dedican a las artes florece. Quiteria aún no sabe que sus rezos serán atendidos en una truculenta peripecia en la que participará un forastero caballero llamado don Quijote. De la que no doy más detalle por si a alguien le apetece leerla. 

Hace unos meses fabulaba yo con la posibilidad de que las quijotescas bodas de Camacho se hubieran celebrado al pie de mi ventana, al norte de Villarrobledo. El tiempo que cabalgaron, con las monturas que llevaban, las direcciones en las que lo hicieron, primero hacia el noroeste buscando Zaragoza desde El Toboso, y más tarde hacia el sur, hacia la cueva de Montesinos, descansando unos días en la casa-castillo del caballero del verde Gabán, pudo perfectamente haber traído a los protagonistas hasta Villarrobledo, el único lugar en la zona en condiciones de soportar un evento con una gigantesca infraestructura, un lugar con tradición de Quiterias, con una iglesia en el actual parque de Joaquín Acacio erigida a su advocación, y con una amplia industria tinajera. No era, por tanto, una simple boutade. Se trataba en realidad de una conclusión plausible tras una lectura en clave geográfica de los primeros capítulos de la segunda parte del libro. Es necesaria, eso sí, una cierta dosis de voluntarismo, de querer que de la lectura se desprenda que finalmente las bodas se celebraron en Villarrobledo, pero en mi opinión no más que el voluntarismo que hace falta para llevarlas a otros sitios, que por razones que no acabo de entender (o sí) han contando con mejores propagandistas. Por supuesto, otros antes que yo, un voluntarista lector aficionado, concluyeron esto mismo. El más importante, Juan Antonio Pellicer, zaragozano, biógrafo y cervantista español del siglo XVIII, académico de la Real Academia de la Historia, autor de uno de los dos itinerarios confeccionados en el siglo XVIII que sirven de base a todas las especulaciones serias que se han hecho después. Hay incluso una mapa francés de 1821 que ubicó en nuestra ciudad las Noces de Gamache, del Chevalier de la Triste Figure. En realidad la pugna entre los pueblos por ubicar los episodios del Quijote durará mientras dure el interés por la obra, porque ya se encargó Cervantes de dejar innominados la inmensa mayoría de ellos y provocar el debate.

sábado, 26 de agosto de 2017

ALÁ ES GRANDE


Que sí, que Alá es grande, grandísimo, pero no más que otros dioses verdaderos como Zeus, Enki, Marduk, El, Asera, Dios, Tengri, Elyon, Yaveh, Dagda, Lugh, Odín, Ometeotl, Tao, Brahma, Visnú, Siva, Amón y así toda la colección de millones de seres inanimados que, para consuelo y escarnio de los hombres, pululan en un imaginario de 100.000 años de sangre y fuego considerablemente estúpidos.

miércoles, 16 de agosto de 2017

EMBATES

Ante cualquier problema siempre creía que existía una salida liberadora, una que te dejaba inerme, era cuestión de inteligencia o astucia encontrarla. Ahora sé que hay embates de la vida que te dejan inevitablemente lisiado. En la infancia, igual, el daño físico es rápidamente socorrido por el diente de repuesto o la piel nutricia, mientras que, con los años, la ruina corporal se te va instalando a sorbos o a tragos de un modo definitivo.

NUESTRO MASOQUISMO

Las 6 de la tarde. Oigo desde mi casa lo que, con el mismo ingenio con que llamamos Contador a cualquiera que sube una cuesta en el camino de Puertolope, apodan la Castellana.
Suenan todos los éxitos que nos atormentan en radios y televisores, y a veces ni siquiera eso, sólo incomprensible bazofia y chumba chumba, que se escuchan fuerte o atronador en mi patio, según la intensidad del viento.
Unas veces llega el estruendo solo y otras ribeteado con  aullidos de la jauría o el animador del micrófono, que debe ser tipo muy divertido y musculado.
Eso por la tarde, pero el jaleo es especialmente turbador de madrugada, a las 6 de la mañana, digamos. A esas horas, entre los vapores del sueño, yo ya no sé si el ataque llega por oriente o por poniente, o si la turba está acampada en la Huerta del Gallo o en las eras de San Cristóbal, hasta que despierto y caigo en la cuenta de que es nuestra simpar Castellana, y en 15 minutos me voy a trabajar.
Dicho ésto con el máximo respeto, porque hay que divertirse, y cada uno, yo incluido, elige el masoquismo que prefiere.

jueves, 25 de mayo de 2017

BERNARDO



En el 87 Bernardo me dio matemáticas en el Instituto. Hago memoria. Intento recordar en qué momento de su vida estaba, y descubro que tenía solo cuarenta años, pero había tenido tiempo de encabezar la candidatura del PCE al Ayuntamiento en el 79, de haber sido primer teniente de alcalde en 1983, diputado regional con el PSOE en las primeras Cortes Autonómicas, y se disponía a encabezar la oposición al gobierno de Alianza Popular.

Una andadura dilatada ya en política que no le había alejado, más bien al contrario, de su vocación docente. Quienes dejaron temporalmente de enseñar en aquellos tiempos -para dedicarse a la política- relacionaban su vuelta a las aulas con un retorno a la cordura, el regreso al paraíso de las cosas sencillas y fecundas, a la vocación verdadera, a los horarios que permiten el ocio y la familia. Bernardo puso fin al alejamiento en el 95, cuando esa Ítaca de chicos y profesores, de estudio, de poesía y matemáticas, de tiempo para su mujer y su familia, se le impuso de modo irreprimible.
En el 87, sí, me dio matemáticas. Cogía la tiza, escribía lenta y continuadamente números con delectación. Planteaba los problemas y hacía el razonamiento avanzar hasta que apareciera naturalmente la solución, entonces concluía con su palabra fetiche: evidentemente.
Ponce y yo llevábamos una documentada estadística de los “evidentementes” que Bernardo decía por clase. Como no existía Excell el trabajo requería esfuerzo de artesanos. Durante la clase recogíamos los datos. En el recreo, mientras el resto de los chicos jugaban al guarrigol nosotros procesábamos la información. El viernes analizábamos la semana y pintábamos gráficamente la evolución.
Cuando se lo contaba se reía a carcajadas, pero detrás de su barba había también un pudor retrospectivo y un ¡vaya par de cabrones!
No sé dónde estarán ahora esos cuadernos, por así decir, de matemáticas, llenos de tablas de datos y gráficos. Sí sé que aquel ejercicio de análisis que hicimos del profesor nacía de la fascinación que los números escritos por Bernardo derramaban como polvo de tiza.
Bernardo me convirtió en un chico de letras al que atraían las matemáticas y de algún modo me dejó, como corolario de su evidentemente, un aprecio duradero por lo científico, por la duda, un rechazo al arbitrismo, a las explicaciones demasiado fáciles para problemas complejos, y a exigir, como decía Carl Sagan, pruebas extraordinarias a afirmaciones extraordinarias. Una mínima aritmética de las cosas facilita la convivencia.
Era un orador magnífico, ilustrado, hondo. Su discurso traslucía la timidez de su carácter. Atrapaba al auditorio por lo que decía. Trataba al elector con el respeto intelectual que merece. Como dejó la política hace 22 años es muy posible que quienes hoy se sientan en el salón de plenos no lo conocieran -dejo al margen alguna excepción-. Hubiera sido su despedida una buena ocasión para defender genéricamente la actividad política.
Participó decisivamente en dos periodos cruciales en la vida democrática de nuestra ciudad: los primeros ochenta, cuando se dignificó la vida en los barrios, asfaltando y alumbrando esos oscuros barrizales que él bien conoció de niño; y los primeros noventa, en los que se modernizó la ciudad.
Paseaban Cari -su novia, decía- y él cogidos del brazo siempre como si acabaran de conocerse. Se compraron un coche grande, que les permitía incluso dormir en él mientras viajaban. Había algo permanentemente joven en sus costumbres, que nunca les abandonó. Han dado mucha envidia. 
No dejó de dedicarse a lo público. De algún modo el tiempo que estuvo de director de su Instituto le sirvió para mantener en forma el instinto de persona comprometida. Fue su ocupación hasta la jubilación. Después lo fue su enfermedad. Entretanto organizó un reencuentro de antiguos alumnos del Bachiller Laboral del Instituto Virrey Morcillo, haciendo de anfitrión pese a sus mermadas facultades, y tuvo ocasión de recibir el cariño de compañeros entrañables. 
El mismo cariño que recibió en su despedida, un emotivo acto con la poesía y la música que le gustaban, y con la familia y los amigos, a los que temprano nos lo arrebató la vida desatenta.  
Somos destellos en un inmenso vacío. Me pregunto por qué si tan fútil es nuestra existencia desarrollamos un impulso moral. Qué necesidad tenemos. La trayectoria de Bernardo y su comportamiento público y privado evidencian esta fabulosa paradoja.
  









sábado, 25 de febrero de 2017

BANDO CARNAVALES 1992


BANDO

CARNAVALES DE VILLARROBLEDO – 1992

EL ALCALDE-PRESIDENTE

DEL EXCELENTÍSIMO AYUNTAMIENTO


Los que aman la fiesta, la zambra, la bulla, los jorcos, y otras no menos sonoras cualidades de la gozosa movida, aun no ocultando su pronta disposición a las chacarrachaca y titiritainas en ocasión cualquiera del año, ni disimulando, asimismo, el talante a invitar, por invitarse, a toda alegre jarana que al paso encuentren, si no la inventan con razonables motivos, saben que es llegado el momento -de la verdad, dirían los toreros- de sacar provecho al contento que la natural inclinación humana alcanza a lo largo y ancho del cuerpo y del alma.

             Así es, año tras año, siempre el mejor, el Carnaval de Villarrobledo, nuestro pueblo, que se va a iniciar el 29 de febrero -año bisiesto y, por tanto, de grandes propósitos- y hasta el 8 de marzo, que acabe, va a recoger nuestras mejores virtudes: las de tradicional convivencia y hospitalidad generosa, mensaje que no ha pasado desapercibido a las generaciones de ahora que repiten tan justa y conveniente virtud.

             Unos, de bolsillo más resuelto por abultado o los ahorrativos para la ocasión, compran telas encantadas y baratijas, que, bien dispuestas, improvisan elegantes trajes que a todos nos sorprenden y admiramos; aunque los más abren el arca de la abuela y prueban con mil trastos y cachivaches hasta acertar con lo más cumplido.

             Y del atavío al callejeo, donde el grito y canto jocoso se mezclan con abundantes licores -especialmente las zurras, preparadas con nuestros vinos- que alegran tanto que, en algunos, producen el olvido de la moderación, aunque la mayor parte de las máscaras, bienvestidos y otros muchos lindos y lindas, saben mejor divertirse con bromas y chacotas, antes que perder el respeto a los demás y a sí mismos.

             El Ayuntamiento, junto a otras desprendidas personas, ha preparado un generoso Carnaval, desde luego no derrochón, porque no corren tiempos de ligereza económica; pero no ha de faltar la charanga y mucho menos la imaginación, de probada claridad desde tiempos más aciagos que los de ahora y menos dispuestos a las libres jaranas callejeras.

             Son fiestas que, según el ingenio de cada uno, pueden exprimir el regocijo, bien con la invención, el fingimiento y otras sutilezas, todo acompañado de cánticos y bailes, en especial los jóvenes, que han aprendido la tradición del Carnaval de sus padres, y se mueven como pez en el agua.

             Quiere el Alcalde, y con él los Concejales todos, que esas fiestas de Carnaval sean las mejores y que no exista más límite que el respeto a las personas y a las cosas. No se inhiban los tímidos ni se aprovechen los bravucones, que de todo hay en la viña del Señor, porque no es bueno pasarse, como no llegar.

             A bien seguro, queridos paisanos, que hará frío, pero ni el helado invierno ni los nefastos augures, que mal nos quieren, como han demostrado, nos van a dejar en casa, porque es el momento de participar en nuestras fiestas de Carnaval con alegría y sana convivencia, que es nuestra imagen verdadera.


                                                                                              Villarrobledo, 24 de febrero de 1992

                                                                                              Francisco Segovia Solana

domingo, 29 de noviembre de 2015

DON BASILIO

Enlazo un fragmento de “Don Basilio”, un cuento a medias ficción y realidad que escribió mi padre en 2012. Hoy lo he leído por recordarlo –a él, claro, hace ya dos años-. Hay mucho de Juan de Mairena, de Machado, ese maestro sabio, como el protagonista del cuento; y mucho de Juan Marsé en Si te dicen que caí, y esa creación suya, los aventis, historias que los niños de posguerra se contaban para esquivar el hambre.

...“El parque, en esta época, estaba precioso y atractivo. Había días que los amigos y yo nos íbamos al paseo que daba a la Posada, poblado de hojas caídas este otoño perfecto. Por ahí paseábamos como si fuéramos seres extáticos, nobles, en un paisaje lleno de misterio y seducción; envueltos por las sombras de los árboles y el hechizo sonoro de las hojas que susurraban un lento quejido tras nuestras pisadas. ¡Qué felices nos sentíamos en este ambiente tan cercano y natural! No llegábamos a la Posada porque también le teníamos una gran aprensión: en aquélla zona, que correspondía al paseo central del parque, hubo, en tiempos lejanos, un cementerio y un convento franciscano que era parte del patio de la Posada. Por la noche, decían, en el mes de octubre, las almas de los frailes paseaban rezando maitines a horas intempestivas de la madrugada y desalojando, en esa época, a los pocos huéspedes que allí se instalaban provisionalmente, antes de proseguir camino a alguna parte. En fin, que el mes de octubre cerraban por limpieza y espulgo de cuadras y cuartos. La verdad es que nadie podía dar fe de que aquellos acontecimientos coincidieran con la realidad. Yo, aunque receloso, por línea materna, no pasé a creérmelo, por cálculo paterno. Es más, la retahíla de frailes fue objeto de sueños en aquéllos días y conté a mis amigos el juego onírico de sus latines y paseo: los monjes –conté- éramos nosotros mismos vestidos de largos hábitos, sanos y nada muertos ni penados. Nuestros cánticos eran los latinajos que habíamos aprendido en la misa de don Pedro y, al cantar, bailábamos, danzábamos y nos sentíamos tan campantes…
Don Basilio sonreía y movía la cabeza como diciendo que no nos fiáramos de todo lo que se decía: Grande es la ignorancia del pueblo. Y maldad la de aquellos que la fomentan para que creáis en rumores y cuentos, desde que se nace hasta que se muere, y así desviar la atención de lo que realmente merece la pena, la libertad, la dignidad, la igualdad y el conocimiento. Es falso que los frailes salgan a pasear como es falso que dios os premie en otra vida…”

FRANCISCO SEGOVIA SOLANA. 2012.

domingo, 23 de agosto de 2015

VILLARROBLEDO, CABEZA DE PARTIDO JUDICIAL.


Estamos comiendo. Suena el teléfono. Un teléfono rojo de botones que hay junto a la mesa camilla. Es 29 de Abril de 1988. Mi padre acaba de regresar de Madrid. Se va los lunes y vuelve los viernes, así desde 1982, cuando fue elegido por primera vez diputado a Cortes. Algún ayudante de Bono le informa de que el Presidente quiere hablar con él. ¡Paco! – Le interpela-. Las buenas noticias las daba él. Con entusiasmo, naturalmente. Presidente – dice mi padre-.  Aunque fueron compañeros de escaño durante un tiempo guarda la cortesía. Seguramente así lo hacían todos, también los que eran íntimos suyos. Acaba de terminar el consejo de ministros. Enhorabuena, ya tenéis partido judicial en Villarrobledo. La decisión ha sido salomónica y la ha tomado Alfonso Guerra, un juzgado de primera instancia e instrucción para vosotros y otro para La Roda –explica-. ¡Es una gran noticia! ¡El esfuerzo ha merecido la pena! – dice mi padre con visible alegría-.

Al día siguiente, 30 de Abril, el PSOE celebra su tercer congreso regional en Toledo. En un pasillo atestado de delegados e invitados –se ve a José María Barreda, casi un muchacho, con unas gafas enormes- se encuentra con Fernando Ledesma, toledano ministro de justicia. Mi padre es un hombre joven, apenas cuarenta y cuatro años, delgado pero corpulento. Se abrazan. Quizás con ímpetu desmedido. Yo diría que especialmente impetuoso mi padre. Muchas gracias Fernando – Casi gritando, exultante-. Era lo razonable, así lo ha entendido el Consejo de Ministros. Me alegro, Paco. – Acierta a decir-.

Agustín Sandoval cuenta en Historia de mi pueblo que tras décadas de reivindicaciones, en 1989 Villarrobledo consigue ser cabeza de Partido Judicial. Como lo que no se cuenta no existe me parecía necesario contar esto, ya que no lo hizo, o no con el énfasis o la amplitud que merecía, su protagonista. Y lo que Sandoval deja innominado, propio de la lógica del tiempo o consecuencia de unas reivindicaciones no muy tangibles, merece tomar cuerpo -o eso creo yo-.

En el nomenclátor del Conde de Floridablanca, ministro de Estado, de 1785, se establece la división de España en provincias. En él Villarrobledo queda como Villa realenga (dependiente jurisdiccionalmente del rey) del partido judicial de Alcaraz, en la provincia de La Mancha y administraba justicia un alcalde ordinario (de primera instancia). En Noviembre de 1833 se divide el territorio en provincias y por Real Decreto de 21 de Abril de 1834 éstas se dividen en partidos judiciales, quedando Villarrobledo inscrito en la provincia de Ciudad Real, partido Judicial de Alcázar de San Juan. Por Real Orden de 24 de Marzo de 1846, se incorpora a la provincia de Albacete, partido judicial de La Roda. Situación que se mantiene durante casi ciento cincuenta años, hasta que en Enero de 1989, tras los trámites parlamentarios oportunos se aprueba y publica la Ley que como Proyecto aprobó el Gobierno un 29 de Abril de 1988.

Hace aproximadamente 10 años Kiko interviene en una mesa redonda celebrada en el Círculo de Bellas Artes en Madrid. Uno de estos actos que se celebran en la Europa rica, alejada del calor de las llamas, donde se analiza científica y cómodamente lo que pasa en lugares donde la vida acontece de forma más dramática. La mesa la organiza la ONG en la que trabajaba –MPDL-, y el tema es la antigua Yugoslavia –Kiko vivió durante años en Bosnia y tiene un conocimiento profundo del conflicto y sus secuelas-. En la mesa hay otros tres ponentes, uno de ellos el magistrado del Tribunal Supremo Fernando Ledesma. Al terminar el acto se le presenta mi hermano. El ex ministro no duda ni un momento y recuerda el episodio. Según me cuenta se echa las manos a la cabeza y exclama ¡Qué paliza me dio tu padre!

Efectivamente en 1989 Villarrobledo pasa a ser cabeza de partido judicial pese a no cumplir con el modelo general que la Ley, en su Preámbulo, prevé, esto es, con una circunscripción  de un mínimo deseable de 50.000 habitantes –el nuevo partido judicial de Villarrobledo apenas llega a 30.000- y con un Juzgado de Primera Instancia e Instrucción, dotación que se reveló insuficiente desde el primer momento, razón por la que hace en torno a 10 años se completó con otro juzgado más.

domingo, 1 de febrero de 2015

LA FIUMANA

"Paso ríos, paso puentes. Siempre te encuentro lavando. Los colores de tu cara el agua los va llevando." De fondo Joan Baez. Aquí, dos poyos. Una chimenea en medio para a asar patatas. Encima, este cuadro.





sábado, 31 de enero de 2015

DÍA DE VIENTO

Vinieron Ahmed y él a hacer Formación Profesional. El frente polisario colaboraba con la administración española para formar a algunos muchachos de su país secuestrado. Fue fácil integrarlos. En seguida se acostumbraron a ir con quienes llevávamos algún tiempo allí. Por los largos pasillo de la residencia oía estruendo de correr y sabía que en seguida me caería a la espalda el peso de Abba, subido a coscoletas. Tenía solo dos o tres años menos que yo. Pero era un niño. Ponía cara de pícaro cuando le gustaba alguna chica. Con su gesto reconocía que era guapa pero no sabía muy bien qué hacer con eso, que se ocupase otro. Era muy delgado y de mediana estatura. Siempre iba con pantalones que yo diría bombachos aunque quizás era sólo que habían cedido por el uso, y zapatos negros de punta. Hacía gracia por esa excentricidad al vestir que no corrigió durante los años que nos conocimos en la residencia universitaria. Sí evolucionó en otros gustos con el tiempo. Tengo fotos de algún cumpleaños mío en la Residencia. Año 93 o 94. Yo con una camiseta de Kill your Idols y él con una peluca y una cinta en el pelo y una raqueta como guitarra parodiando seguramente a Guns and Roses o ACDC. Ahmed hizo más su vida. Era independiente. Era más serio y desconfiado. Ya miraba a las chicas en nombre propio. Lo pasamos bien en la residencia. Los que llevávamos unos años allí sabíamos dónde encontrar los platos que habían sobrado de la cena. Y alguna caja de surtido de galletas. Muchas veces, por su cuenta, los cogía y nos visitaba para darnos el festín. Aunque fuera cerdo. Un día es un día. Su aspecto era claramente magrebí. Una noche salimos a dar una vuelta por Albacete. A pasarlo bien. Íbamos seis u ocho chicos y chicas. Cuando quisimos entrar en la discoteca el portero le dijo que no entraba. Le pedimos explicaciones y nos dijo que si queríamos que entrara “ese” que hiciéramos nuestra discoteca. Les salió caro. Movilizamos a una buena parte del campus de Albacete. A los medios de comunicación. A los sindicatos y asociaciones universitarias. Llenamos la calle Tinte en una sentada, y la discoteca tuvo que cerrar por un serio bajón de reputación. Abba lo pasó mal. Se mantuvo al margen de este asunto. Pero andaba triste porque igual que sabía que las chicas eran guapas y que otros gestionan eso de algún modo, no entendía la razón por la que él no pudo entrar en la discoteca. Tuvimos varias vistas en los juzgados con el dueño y el portero de Qum Laude. Aún hoy los veo por Albacete y no es muy agradable. En verano y épocas de cierre de la residencia se alojaban en un piso que el frente polisario tenía alquilado cerca de la plaza de Carretas, donde residía normalmente su representante, que se ocupaba de ellos en la distancia. Sus verdaderos padres éramos nosotros, sus compañeros. Allí los visité, a Ahmed y a él, alguna vez, en la feria de Albacete probablemente. Le gustaba el fútbol. Era del Barcelona, ahí no pude hacer nada. Era el más cerrado seguidor del Barcelona. Tenía gran facilidad para querer con absoluta lealtad e inmediatez. A los amigos, a la canción que le gustaba, a su equipo preferido, a los amigos de sus amigos. Unos años después, terminados los estudios, vino por Villarrobledo, estuvo en mi casa, conoció a mi familia. Luego estuvo nuevamente aquí porque B., que trabajaba para la asociación de amigos del pueblo saharaui lo acogió como un hijo en su casa durante varios veranos. Se mató hace unos años en una curva de Villatobas arrollado por un camión cuando venía de trabajar de albañil con unos compañeros. No sé por qué ahora se me ha ocurrido recordarlo de este modo, quizás porque es un día ventoso y hay cosas que no quiero que vuelen de mi memoria.

lunes, 4 de agosto de 2014

HOY ME HE DADO CUENTA

Hoy me he dado cuenta, mientras conducía de vuelta a casa, de que en los últimos 5 años he hecho un cuarto de millón de kilómetros con el coche. De que normalmente los he hecho solo. De que eso da para pensar mucho, y para escuchar mucho la radio, a veces música, a veces tertulias, a veces noticias. De que normalmente he sintonizado programas que me gustan, o con los que me identifico, aunque en alguna ocasión, ¡oh!, he escuchado a Jiménez Losantos. De que me he llevado algún susto, aunque sin demasiada importancia. Y de que tengo las vértebras L5-S1 de una persona mayor. Pero, y esto es a lo que voy, he tenido la oportunidad de comprobar cosas que antes sólo intuía. Por ejemplo, que entre La Ossa de Montiel y Socuéllamos no hay un foso con cocodrilos (aunque resulte incomprensible que Villarrobledo y Socuéllamos no estén todavía unidos de un modo razonable), ni una valla electrificada entre Munera y Tomelloso. Y que si tú pasas Lezuza en dirección a Hellín, a la derecha te queda la Sierra de Alcaraz y que se ven picos nevados. Y que se puede ir de Sigüenza a Cuenca sin pasar por la capital de España, o de que en el trayecto entre Almansa y Tobarra no cayó un meteorito como el campo del Atlético de Madrid. La gente, antes de que hubiera carreteras, cogía su burro o su caballo y percibía la continuidad del espacio. Y eso a mí me mola, porque las autopistas o el AVE mejoran la economía de los puntos que conectan, pero conducen al olvido a los territorios que marginan

jueves, 31 de julio de 2014

JOYCEANDO

A veces, pero solo a veces y por poco tiempo, siento que ha desaparecido el mundo al que pertenezco. Un mundo en el que mi abuela Concha cose en su máquina Singer y el Lolo remueve el chispe en la estufa. Un mundo en el que mi padre sube de cuatro en cuatro las escaleras de casa al volver del Instituto y la Mariana reniega porque se ha hecho vieja. Ese mundo de tiempo dilatado que está en nuestro pasado y que a veces, solo a veces y por un rato, siento que es mi mundo, y que en algún lugar, al volver una esquina o  al hundir los dedos en una cortina se me aparecerá  de nuevo, y será un feliz reencuentro para mí y para ellos, y me sumergiré en él de nuevo, como nunca debió dejar de haber sido. Y subiré en el coche que conduce mi padre porque es domingo por la tarde y hay que ver el fútbol en el Lorenzo. Y sortearemos a mi abuela y a la tía Lola que a duras penas pasean del brazo mientras se cuentan cosas en su idioma. Y sólo brevemente regresaré al colegio con don Rafael, que nos prometió terminar nuestra primera clase de inglés en sexto sabiendo decir yo soy un chico, I am a boy - allá me voy, para recordar -. Y en el recreo saltaré los muretes redondeados que franqueaban el pasillo lateral y descubierto del colegio, y veré a don Ángel, que me tenía bien enchufado. Y al volver a  casa veré a la Alfonsa y la Encarna o a Ángel charlando en la calle y golpearé los llamadores dorados de mi casa que parecían pendientes gigantes. Ese mundo, del que estoy desterrado, que sigue aconteciendo en algún sitio, de modo natural, siendo posible el azar, la suerte o el infortunio, como en éste, sin la viscosidad de la nostalgia, y que está quizás tras una esquina o una cortina. Pero eso es sólo a veces y por poco tiempo

sábado, 12 de julio de 2014

GENTE CORRIENTE

Sigo a Roberto Saviano. Ese escritor condenado a muerte por escribir sobre la mafia. Le sigo también en las redes sociales. Por él me entero  (¡qué escaso eco ha tenido en la prensa española!) de que la policía ha capturado e intervenido una conversación del propietario de la pizzería madrileña "Bella Napoli” Ciro Rovaino, poderoso hombre de la Camorra.
En esa conversación el capo da cuenta del interés de Luis Bárcenas en montar, junto a él, un restaurante en Eurovegas, y le atribuye las siguientes palabras: “mafia e política sono la stessa cosa”. Mafia y política son la misma cosa.
Hace unas semanas terminé “Cero, cero, cero”, de Roberto Saviano. Una investigación periodística acerca de la cocaína. De cómo rige, a su juicio, los destinos del mundo. El libro convierte la realidad de unos hechos noticiables en un apasionante y veraz relato.
Acostumbro a subrayar los libros que leo, quizás porque tengo la titánica aspiración de no olvidarlos y parece tarea más sencilla recordarlos sólo en parte, aquélla parte que por alguna razón, despierta mi interés. Me doy cuenta, así, de cómo, muchas veces, lo que me interesaba hace veinte años estaría ahora condenado a ser un renglón raso. Pero esta lectura es muy reciente y no se me ha desactualizado todavía.
El respeto lo conquista quien puede daros algo, lo pierde el que es inútil. ¿Acaso no sois respetados por quien quiere algo de vosotros? ¿Por quien os tiene miedo? ¿Y cuando no podéis dar nada? ¿Cuando ya no tenéis nada? ¿Cuando ya no servís? Se os considera basura. Cuando no podéis dar nada, no sois nada.
Saviano nos cuenta el parlamento de un viejo capo italiano (un hombre de honor) reunido en Nueva York delante de un consejo de chicanos, italianos, italoamericanos, albaneses y excombatientes kaibiles, todos gente afiliada con distintos grados a organizaciones criminales.
Si uno de vosotros se convierte en mi hermano y yo lo elijo en la Organización como mi igual, el destino es indudable, intentará joderme. Don´t think a friend will be forever a friend.
De este discurso he subrayado casi todo. Las organizaciones se fosilizan. Terminan siendo sólo reglas, procedimientos. Seguramente ese hombre de honor habría nacido en algún pueblo del sur de Italia, seguramente fue pobre y tuvo que trabajar con las manos. Ahora viste trajes milaneses y se ha injertado pelo. Sólo manda de verdad quien tiene reglas.
Esas reglas transcienden a las personas. Transcienden el pasado. Transcienden la conciencia.  Las personas molestan. El pasado molesta. La conciencia molesta como una mosca torpe. Todo molesta cuando se anhela poder. Se equivocan quienes piensan que se quiere dinero o estatus. Quieren poder. Dominar la voluntad de los otros.
Los periodistas empiezan con ganas de cambiar el mundo y terminan con ganas de llegar a ser directores. Es más fácil condicionarlos que corromperlos. La Onorata Societá sabe que todo hombre es débil, vicioso, vanidoso.
La codicia parasita la ideología. Sólo se aprecia el talento del que adula. La Organización te defiende. Los otros son cada vez más pequeños y más miserables, más dúctiles, más pusilánimes. Hay que acabar con ellos. Quien intente ponerse en contra de la organización no tiene esperanza de vida.
Si quieres ganar hay maneras de hacerlo, si quieres matar hay motivos y métodos, si quieres abrirte paso puedes, pero tienes que ganarte el respeto, la confianza y  hacerte indispensable. Me suena esta música. Un pobre infeliz se arrastra para estar cómodo.
Un pobre infeliz es capaz de todo por estar cómodo. Es un eslabón más de una cadena de una maquinaria que se mueve en un plano distinto al de la gente corriente.Las chorradas dejémoselas a los idiotas.
¿Valdría este mismo relato para una organización política?¿Son así de cínicas y groseras? Que cada uno saque sus conclusiones. Yo les pediría, parafraseando al grupo británico Pulp, que, si a estas alturas son capaces, y aunque resulte idiota, vivieran como gente corriente. Así, quizás, no nos asaltaría la duda.

domingo, 6 de abril de 2014

EL PENSAMIENTO DE PACO.

Francisco Segovia Solana –Paco Segovia– nació en la C/ Propietarios nº 1 en Villarrobledo el día 8 de diciembre de 1943 según cuenta su madre en una vieja libreta. Paco fue el segundo hijo además de dos hermanas. Al poco tiempo de nacer la familia se trasladó a la C/ Claudio donde viviría prácticamente toda su infancia. Durante este periodo asistió a la escuela primaria. A la edad de 13 ó 14 años ingresó en el Seminario de Hellín. En 1956 la familia cambió de domicilio, trasladándose a la C/ San Cristobal nº 7, en las “Casas Baratas”, en esta nueva dirección Paco tendría la domiciliación familiar y sólo visitaría en vacaciones. La etapa de seminarista finalizaría en 1962-63 junto con los estudios de bachillerato, en este momento regresa a Villarrobledo por un periodo corto de tiempo, para volver a marcharse, en esta ocasión a Madrid a estudiar. 
La estancia en Madrid no fue un periodo fácil, porque para poder completar los estudios de Filosofía y Letras debió compaginarlos con distintos trabajos. Durante la década de 1960, Paco, además de estudiar y trabajar, su experiencia vital en Madrid le forjaría intelectual y políticamente. Lejos quedará la formación religiosa, que sin renunciar a ella, sí supondrá una evolución existencial. Los progresivos cambios que se fueron produciendo durante los años sesenta, por lo que de transición supuso esta década. Paco se imbuirá de las nuevas ideas laicas, formará parte de grupos de renovación social y política que surgieron durante estos años, participará en los distintos actos a favor de la libertad, la amnistía y la democratización política y social. Paco no estuvo en la primera línea, pero colaboró activamente en el cambio social y cultural que se fraguó y que tanta importancia tuvo para la década siguiente.
Cambios que se constatarían tras su regreso definitivo a Villarrobledo, en 1.975, en un Paco Segovia profesor y político. En el profesor, porque trajo al Instituto Virrey Morcillo, al que llegó aquel año como profesor interino, las nuevas aportaciones pedagógicas: la enseñanza como actitud ante la vida; y, en lo político, porque sus aportaciones irían orientadas a introducir los nuevos valores democráticos, de acuerdo a los nuevos tiempos y las circunstancias propias de los años setenta, sin que ello supusiese una ruptura con la tradición política socialista a la que pertenecía.
Los “mimbres” de los que se valía Paco para la construcción de su discurso didáctico, poético y político no son fáciles de sintetizar dada su vasta formación cultural. A a pesar de ello podemos encontrar unas constantes que nos remiten a un universo simbólico amplio y diverso. El profundo conocimiento de la cultura clásica, la renovada lectura de los pensadores y escritores contemporáneos nos muestra un mar de matizaciones intelectuales que se reflejan en los distintos escritos y discursos pronunciados en su dilatada carrera política. Si alguna constante podemos encontrar en el discurso de Paco y que, además, fuese común a toda su producción intelectual y política esta sería su visión existencialista, en términos antropológico y filosófico del término. Existencialismo que adquiere sus referencias más importantes en las condiciones de vida que el ser humano vive y las formas de superación que produce. Es en esta relación causa efecto en la que se plasmará dicho existencialismo.
Podría decirse que Paco entendía la Vida como un camino, en contraposición a quienes la entienden como el movimiento dentro de los límites de lo establecido. De aquí que el camino se manifestase en él como una actitud vital hacia el Progreso. Siempre con la Memoria como experiencia acumulada para orientar el camino hacia lo desconocido. Bien entendido el Progreso, según se desprende de sus discursos, como la valoración integrada de proyectos, el valor de progreso en una comunidad se obtendrá, por tanto, de la capacidad de alcanzar consensos para hacer compatibles los distintos proyectos vitales, esto es, que nadie se sienta desplazado en la comunidad que vive. El Progreso será reconocible, por tanto, por la capacidad desplegada por su sociedad para facilitar la convivencia de las distintas sensibilidades. De aquí la importancia que le otorgará Paco a los valores como la amistad, el trato próximo con los Otros, la búsqueda de la felicidad, etcétera, los cuales jugarán un papel fundamental en la actitud de su comportamiento como profesor y como político con responsabilidad de gobierno.
Paco Segovia fue un político de abajo, del pueblo, que siempre emprendió su acción política a partir de Villarrobledo, nunca renegó de su pueblo. Contribuyó a la refundación del Partido Socialista Obrero Español en Villarrobledo y en la provincia. Ocupó cargos de elección y de designación: fue Concejal del Ayuntamiento de Villarrobledo en 1979, diputado provincial y portavoz del Grupo Socialista en la primera Corporación de la Diputación de Albacete, institución de la que fue Presidente entre 1999 y 2001, Diputado a las Cortes durante dos legislaturas, Delegado de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha; pero si por algo se le recordará a Paco será por ser Alcalde de Villarrobledo.
Fue el acalde del pueblo, atendió y escuchó a todos y cada uno de los ciudadanos y ciudadanas, asociaciones, barrios, centros educativos y, en definitiva, todo aquél que quisiese hacer algo por Villarrobledo o necesitase ser escuchado. Contribuyó a que Villarrobledo no fuese uno más de los municipios de Castilla-La Mancha, sino que consiguió trabajar para que fuese una población con futuro a la altura de las más prósperas de la región. La política, como Paco decía, “actividad noble, si noble es quien la empeña”, la entendió como una herramienta para hacer camino y progreso para el Pueblo; sin embargo la política también tiene otra cara, la que se ejerce desde el interés del poder, se trata de la política de “los interesados, de la gabela y de los sumisos que no de los leales” que le llevaron a abandonarla, y quizás a la decepción.
El ejercicio del gobierno lo fundamentó en el impulso de aquellas áreas políticas que más podían contribuir a alcanzar mayores cuotas de libertad, igualdad y solidaridad. Así podemos destacar las siguientes: la Sanidad será un pilar fundamental en su acción política, de aquí por ejemplo se pueden citar su labor en favor de la creación del Centro de Atención a la Salud (CAS) en la Diputación de Albacete cuando fue Diputado responsable de Sanidad en la Corporación Provincial de 1979-83, también, cómo no, las distintas gestiones para conseguir que Villarrobledo dispusiese de los mejores servicios sanitarios que en cada momento se podían implantar, sin perder de vista que Villarrobledo desde siempre ha precisado un Hospital. La Cultura, entendida como un recurso que contribuyera a la democratización del pueblo, de aquí el apoyo al Cultural Albacete y a la Universidad Popular; la Educación porque favorecería la movilidad, pues a través de ella cualquier persona podrá prosperar según sus aspiraciones y no por la condición familiar; y la solidaridad mediante los Servicios Sociales pues nadie debía quedar abandonado a su suerte cuando las condiciones económicas no fuesen benévolas. 
Todo ello, teniendo en cuenta que desde la condición de Alcalde por sí sólo no se podía conseguir, Paco disponía de una habilidad muy singular para trabajar con los representantes de las demás administraciones, en el sentido de saber convencer de la necesidades que tenía su pueblo y los recursos que se precisaban para que Villarrobledo no quedase descolgado del progreso general; ello incluso cuando el PSOE estaba en la oposición.
Desde que abandonó el ejercicio activo de la política, Paco pudo dedicar tiempo a algo que era para él más que una afición, tal vez un vehículo del tiempo: escribir. Los recuerdos, la soledad, el amor, la muerte y un personaje, Don Quijote, fueron continuas referencias en sus escritos, como puede comprobarse en su único libro publicado, un conjunto de poemas bajo el título “Dialogismo”. 
En definitiva Francisco Segovia Solana, conocido por sus conciudadanos, vecinos, su pueblo, como Paco Segovia fue una persona que se esforzó mucho por su formación, disciplinado para no actuar por impulsos e intuitivamente, libre porque ejerció la crítica y porque no vivió ni necesitaba la sumisión para llevar a delante su proyecto vital. Paco fue un político porque creía firmemente en la condición humana y la libertad del ciudadano, que hizo por su pueblo todo lo que estuvo en su mano, que actuó porque disponía de criterio para valorar qué hacer y cómo proceder; porque la condición de Alcalde la ejerció para todos sus ciudadanos, los que le votaban y los que no; practicó el sano ejercicio de escuchar y buscar mecanismos que facilitasen el consenso sin hacer dejación de su responsabilidad como Alcalde. Paco Segovia fue un hombre íntegro, comprometido y bueno en el sentido machadiano de la palabra.

ANTONIO SANTOS SEGOVIA




domingo, 30 de marzo de 2014

RECUERDOS

El miércoles el Alcalde me llamó y me anunció que iba a elevar al Pleno una propuesta para que la Avenida del Oeste pase a ser la Avenida Alcalde Francisco Segovia. Lo agradecí sinceramente. Consideré que era un reconocimiento merecido. Y sigo creyéndolo. Y pienso que no habrá problemas para que la propuesta sea apoyada de modo unánime.

He pensado mucho en estos días sobre ello. Este tipo de recuerdos, tan perdurables, recuerdos que nos sobrevivirán a nosotros y a nuestros hijos y no sabemos a cuántas generaciones más hacen que quienes los otorgan se conviertan por momentos en pequeños dioses que extienden su mandato hacia la posteridad.
 
Una posteridad en la que de algún modo se instalará el nombre de mi padre. Su nombre, que no él. Un nombre que permitirá a quien no lo conoció clasificarlo, etiquetarlo, idealizarlo. Los que lo conocimos no podremos dejar de sentir perplejidad porque casi siempre las hazañas de quienes han merecido reconocimiento han sucedido lejos de nosotros.

Y me doy cuenta, dramáticamente, de que esta visión lejana, la de una inscripción en una calle, será la de mis hijas. Quizás Sol, que tenía seis años cuando murió su abuelo, pueda tener algún recuerdo propio. Y quizás, también, por eso,  cuando vislumbre a su abuelo en esa mezcla de realidad y sueño con que nos aparecen las cosas que nos pasaron en la primera infancia, sabrá que su abuelo fue, pese a todo, un hombre que, por mucha inscripción que tenga, fue falible, porque de cuando en cuando se equivocaba, fue extraordinariamente crédulo y confiado, como los niños, poco dotado para esa divina cosa que es el humor, y muy dotado, tristemente, para desprenderse con preocupante liberalidad de sus propios éxitos, como si no le hubiera costado nada conseguirlos.

Será responsabilidad mía que sepan que su abuelo fue cariñoso, protector, humilde, soñador – a veces en exceso - y vitalista. Que cuando murió su patrimonio más elocuente era su cultura, y desde luego no el dinero ni las propiedades, como es obvio. Que hizo acopio de esa cultura en el primer tercio de su vida. Que no estaría mal que ellas lo vieran en esto como ejemplo.

Quiero que mis hijas sepan que si en nuestra casa se cuida la manera de escribir o de hablar es también, en gran medida gracias a él. Y esto, que puede parece una tontería, es la base del pensar y del actuar.
 
Deben saber que si nos preocupa nuestra reputación o lo que digan de nosotros es porque a él le preocupaba. Que es por él si no nos precipitamos en los juicios. Que si no nos interesa en absoluto lo que se cuece en las casas de los demás de puertas para adentro es por él. Que si les sale una vena sobria y aseada, poco dada a la gula y aficionada al justo término, probablemente sea por él.

Y quiero que sepan, cuando vean su nombre en la calle, que si somos empáticos, que si  solemos dar las gracias, que si respetamos al otro y no vamos por ahí escupiendo palabras que humillen a los demás es, en buena medida, gracias a él.

Pero ellas ya se irán dando cuenta.

domingo, 16 de marzo de 2014

EL PROFE DE LENGUA QUE ERA ALCALDE DE VILLARROBLEDO

Jóvenes ex alumnos del profesor de Lengua

El ‘profe’ de Lengua que era alcalde de Villarrobledo

Mario de la Ossa y Jesús Bonillo | Homenaje de Juventudes Socialistas de Villarrobledo
29 de noviembre de 2013

Pocos son los recuerdos que tengo de Paco como alcalde pero, sin embargo, muchos son los que me abordan de su etapa como profesor. Tuve la suerte de ser alumno suyo tras su etapa en la alcaldía de Villarrobledo. Impartió la asignatura de Lengua Castellana y Literatura. Hace al menos 8 o 9 años de aquel curso de Lengua que compartimos con Paco (4º de ESO) y, sin duda, es de los que más recordamos. La calidad de un profesor muchas veces puede medirse en eso, en cuantos recuerdos guardas de él pasados los años. De Paco son muchos. Grandes lecciones e inolvidables anécdotas.

De Paco, como profesor, puedo decir que era un tipo duro, de los de antes, que exigía sabiendo lo que podía exigir y buscaba ayudar a sus alumnos con explicaciones claras, amenas y efectivas. Un tipo duro pero cercano. No dudaba en acompañar sus clases de aquellos socorridos chascarrillos que tanto le gustaban. ¡Qué impresionable es una clase de chavales de la ESO cuando tu profesor es “el señor alcalde”! Todos lo sabíamos y por ello le teníamos en más estima, sin duda, pero más respeto también.

Cercano, claro y campechano. Una vez nos contó algo sobre un amigo “un hombre de negocios”,  dijo él de Madrid, que era muy serio, pero que le gustaba mucho el Viña Rock y de cómo, éste, se quitaba la corbata y el traje y se ponía la peluca y las pulseras de pinchos para irse de conciertos en Villarrobledo. Nos dijo que estaba tentado de hacerlo junto a él alguna vez. Nunca supimos si llegó a hacerlo.

La labor que más recuerdo de él, como profesor de Lengua Castellana, era el hincapié que hacía en los valores de defensa del castellano. Le gustaba que sus alumnos conocieran las palabras, ir más allá del libro de texto. No dudaba de prescindir de algunos contenidos para introducir aquellos que él veía más importantes. Buscaba que sus alumnos supieran leer, comprender y expresarse, valores tan denostados hoy en día en la Educación Secundaria.

Chicos, ¿Cómo se dice cuando nace un niño? –Dar a luz, profesor. – ¡Se dice parir!, chicos. Los eufemismos disfrazan el castellano. Hay que reivindicar las palabras tal y como son. Que una palabra suene fuerte no la hace mala, la hace castellana, nuestra. Es así, y así debéis usarlas.

Estas palabras las recuerdo muy vívidamente. No era un profesor de manual, tenía un carisma forjado sin duda gracias a sus años en política que, trasladados al aula, demuestran que la tarea de la política no es tan mala como hoy día creemos. Si políticos como Paco Segovia tienen la capacidad de dar una clase como lo hacía él, aún hay esperanza para la política en este país.

Me gustaría cerrar estas palabras con un último recuerdo que  todos compartimos con él -alumnos y profesores del instituto- en aquella intervención con que Paco nos entretuvo en el salón de actos del IES Virrey Morcillo, en el contexto de la Semana Cultural. Allí decidió participar activamente y nos deleitó con un monólogo que, al menos para un servidor, sentó precedentes en calidad y cercanía. Las risas inundaron la sala. Paco nos habló acerca de cómo educar a un perro y qué periódicos se deben usar para reprenderlo, de cómo unos serían demasiado blandos para que el animal aprendiese algo y de cómo con otro podíamos causarle un daño excesivo por su dureza extrema.

Con aquellas risas, del monólogo, y las que nos regalaba en cada clase, quiero recordar a Paco, el alcalde que me dio clase en el instituto.

Un servidor hoy día está estudiando un Máster de Formación del Profesorado para Educación Secundaria y en unos meses estará haciendo las prácticas en aquel mismo centro donde conoció a Paco Segovia.  Posiblemente la influencia de aquellos magníficos profesores que tuve –entre los que cuento a Paco Segovia- sean la causa de que esté en este camino profesional. 

Gracias a todos y especialmente hoy a Paco.

sábado, 22 de febrero de 2014

Los sueños de hoy/……/serán, mañana,/tus sueños,/que te esperan a las puertas del tiempo.

Jesús López-Medel es Abogado del Estado, exdiputado del PP y expresidente de la Comisión de Derechos Humanos y Democracia de la OSCE. Se apartó del PP al mostrarse crítico con la Guerra de Irak y por rechazar de plano cualquier teoría conspirativa relacionada con el 11M. Por razones profesionales tiene una buena relación con Kiko, que le hizo llegar un ejemplar de Dialogismo. Hace unos días, en un homenaje a Mandela que tuvo lugar en la Sede de las Instituciones Europeas en Madrid, Jesús López Médel incluyó en su exposición un extracto del poema de mi padre “A una pequeña amiga que se comía las aceitunas a hurtadillas: S.B.”, en concreto la parte final: “los sueños de hoy/……/serán, mañana,/tus sueños,/que te esperan a las puertas del tiempo.”.

Incluyo en esta entrada un artículo de Jesús López-Médel, que sintoniza mucho con las conversaciones que tuve con mi padre en estos últimos años.



Políticos honestos pero silentes, de Jesús López-Medel en El Mundo
el 4 marzo, 2013 en Derechos, Libertades, Política
TRIBUNA: POLÍTICA
El autor cree que desde la Transición toda la clase política ha sufrido un fuerte deterioro. Piensa que los que no están salpicados por la corrupción deberían denunciar la situación.
Fui colaborador cercano de Mariano Rajoy en su primer ministerio (1996-1999). Era de Administraciones Públicas. Yo, recién llegado al Congreso, era portavoz del PP en esa comisión. Mi oponente en el PSOE era un tal José Luis Rodríguez Zapatero (que llevaba 10 años). Ambos llegarían a ser presidentes del Gobierno. Yo abandonaría la política. Aunque como abogado del Estado tenía muchas posibilidades en el ámbito privado, decidí volver al servicio público. Me fui con el honor de haber sido representante de los ciudadanos y la decepción de haber conocido el lado oscuro de la política. Mi alejamiento comenzó por mi desacuerdo público sobre la guerra de Irak y el alejamiento del centrismo por el PP. Pero también por la observación de actitudes humanas que nada me gustaban.
Eran los míos, como los contrarios, una secta. No bastaba votar sino que era obligado jalear y tener un pensamiento casi único, sin matices. Incluso en conversaciones privadas con compañeros, apenas nadie criticaba a los dirigentes, cuya corrupción exponía ya alguna prensa. El Gran Hermano existía, el riesgo era letal y la sumisión, elevada. Ya entonces escribiría artículos en diversos medios, como EL MUNDO, mostrando públicamente mi distanciamiento.
Conocí numerosos políticos a todos los niveles. Creo en la honradez de muchos de ellos. Pero también constaté el deterioro progresivo de cada nivel. Veía que, voluntariamente o empujados, caían de las candidaturas personas muy interesantes. Otros continuaban, pero ese espacio era mayoritariamente ocupado, y cada vez más, por vividores de la política que nunca antes trabajaron ni nada harían en un futuro fuera de ese mundo y su entorno de amistades y favores. En etapas anteriores probablemente así fue también, aunque menos. Todos, pues, progresivamente alejados de los políticos de la Transición que frecuentemente tenían una acreditada cualificación. En aquellos dedicados entonces sólo a la política, el compromiso ideológico era muy superior al de ahora, donde los intereses priman sobre las convicciones.
La enorme crisis económica, social y ética se produce -no es casualidad- con una dirigencia mayoritariamente súper profesionalizada, amarrada durante muchos años (muchos desde jóvenes) a vivir de la política, con colocaciones familiares y evitando que personas de cualificación ética y profesional se incorporen. El grupo es muy cerrado y la gestión interna es asumida por quienes creen que lo importante es el poder y lo que le rodea. Entre ello, el dinero.
La corrupción surgida en la financiación de los partidos -y también aprovechando ésta- se ha extendido y consolidado. También la utilización del cargo público para enriquecerse. La impunidad (ningún político fue nunca a la cárcel) ha multiplicado comportamientos inmorales y delictivos. Eso no es monopolio de nadie, ni siquiera del PP, aun siendo abundante el estiércol en lugares como Valencia, Baleares y Madrid o la transversalidad y gravedad del caso Bárcenas. Éste era de su total confianza. Ahora aseguran que nunca le conocieron, como sucede con Camps y Matas, que eran modelos a seguir, según decían, aunque al guardián del tesoro y los secretos le siguieron pagando grandemente para comprar su silencio. Pero casi todos los partidos tienen su propia podredumbre, como es el caso del PSOE, CiU (abundante en éste), en algunos casos institucionalizada en la organización y, en otros, en el ejercicio abusivo del poder. De ahí la timidez vergonzante de Rubalcaba.
Ante tanto sinvergüenza, el pueblo, muy escandalizado y con muchos sacrificios, reclama urgentemente una regeneración. Más que hartazgo, siente ira. No pueden seguir los mismos dirigentes, mirando para otro lado o dando un titular o unas medidas que absolutamente nadie cree. Como un escándalo tapa al surgido dos días antes, la clave es aguantar.
Pero quiero referirme particularmente a los abundantes políticos honestos. ¿Pueden seguir silentes, convertidos en encubridores? ¿No valoran que su silencio propicia esa generalización ciudadana de censura? Ellos, los honestos, deberían sentirse indignados con sus jefes. Pero siguen callados.
Estar en la política siempre implicó cierto desprestigio. Pero ahora es algo más: la presunción de que todos son corruptos. Toda generalización es injusta, pero los miles de cargos públicos honestos que hay tienen que alzar la voz a sus propios dirigentes pues la pestilencia afecta ya a todos. Especialmente a quienes promovieron y defendieron tipos como Bárcenas.
Cuando estaba en el PP, de cuya Junta Directiva formaba parte, era inusual que alguien interviniese. Quien pedía la palabra era mal mirado. Incluso quien pretendía hacer loas a los sumos sacerdotes. Pero jamás hubo una reflexión mínimamente crítica y leal sobre cualquier asunto, y menos sobre corrupción.
Aunque son abundantes los casos actuales superpuestos, los más relevantes son, sin duda, el caso Bárcenas y la trama Gürtel que afectan de raíz al PP. La reacción pretende sólo minimizar los daños para el partido, más que depurar y limpiar. Se ha apelando y conseguido la unidad de la familia, prietas las filas, sumándose toda la dirigencia. Pero, que no les engañen: sólo pretenden ganar tiempo y hacer ver que era la actuación irregular y aislada de alguien, como si hubiese amasado tal fortuna fuera de las cañerías de la organización.
De quien sobre la corrupción dice que «a veces no tomar decisión alguna es la mejor decisión», ¿qué se puede esperar cuando el pueblo está más que indignado? Y mientras el coro aplaudía la frase y nadie pedía la palabra.
Un gran problema en España es la nula ejemplaridad. Tristemente, el jefe del Estado no quiere ni puede asumir, al no actuar en consecuencia, el liderazgo contra esa plaga corrosiva de nuestra democracia. Igualmente, muy poco puede esperarse de los máximos dirigentes de los dos partidos principales españoles que amparan las actividades corruptas del entorno o de políticos importantes.
Junto a la reacción airada del pueblo, quisiera soñar que los numerosos cargos públicos honestos abandonan su silencio -que supone aquiescencia o encubrimiento- y empiezan a alzar la voz clamando dignidad y ejemplaridad. Aunque fuese por su honorabilidad y sus familias. Aunque soy poco optimista. Tampoco tienen coraje ni otras cosas.
Si los corderos siguen callados, esta etapa de Mariano Rajoy pasará tristemente a la historia no sólo como la de gran retroceso democrático y social sino también como la de la mayor corrupción generalizada y consentida en España.
Jesús López-Medel es abogado del Estado y ex diputado del PP.